Tenemos que rendirnos ante la evidencia de que no se han dado cuenta de la realidad, porque eso fue el show mediático que nos presentaron el presidente del Congreso y el Presidente del país el pasado 27 de febrero. En esos discursos no hay atisbo de interés verdadero en el desarrollo del país, o de entender que nuestra nación ya no es la de hace 20, 30 o 40 años. El discurso del Presidente es una obra maestra de la acomodación de cifras, hechos e intenciones con intereses personalistas.
La presencia, cada vez más numerosa, de los familiares inmediatos del presidente Fernández en la Asamblea Nacional, nos deja cada vez más perplejos, ¿acaso se cree que son una familia real o algo por el estilo? Llevar los familiares con incapacidades físicas porque no tiene con quién dejarlos sería comprensible, pero no es el caso, el caso es una pérdida de identidad, es que se cree un predestinado, y la Asamblea Nacional su saloncito de exhibición.
Los discursos de Pared Pérez y de Fernández Reyna son, por las informaciones y, sobre todo, por el tono, del tipo campaña-política.
Particularmente las pausas y tono de Fernández que, con sus rimbombancias y silencios medidos no buscaban más que eso, el aplauso servil de sus incondicionales. La modalidad de meter fotos, indicadores e imágenes en movimiento de “sus logros” indican claramente que sus discursos son sólo con interés mediático efectivistas personales, no rendición de cuentas completas y contrastadas de los ministerios del país. Las cuentas de los ministerios no fueron presentadas; sólo un discurso demostrativo de un ego en aumento progresivo. Pero es tal el desgaste del discurso de Fernández que ya sólo sirven para adormecer vacas.
La carta que enviará al pleno de la ONU, para cambiar el mundo según él, de seguro no será recibida porque RD ni siquiera paga sus cuotas en ese organismo, como tampoco paga los salarios a sus funcionarios en el exterior.
¿Que la educación ha sido su prioridad? Hace falta valor para decir eso, pregúntenle a los maestros si es cierto. Los logros alcanzados, son a pesar de los gobiernos que hemos tenido en los últimos 15 años.
Es el dominicano individual, es el país quien ha hecho una nueva nación. Los dominicanos comunes y corrientes que han decido ser modernos y aguantar los ataques controladores y devoradores de impuestos de los últimos gobiernos. Un discurso en el que quiere un supuesto diálogo, una concertación, que anuncia cambiar casi todas las leyes, un discurso que pide la confianza infinita del pueblo dominicano en él, sin contrapartidas. Como ya no cuela ese discurso, la consigna nueva que lanza es “comer es primero”, ya que no es pa’lante que vamos.
Fernando Casanova y Llaca es abogado
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