Renovarse es lo que debe hacer la Policía Nacional para ir acorde con los nuevos tiempos, además de conseguir cambiar su imagen ante la opinión publica y ante el país, pero esa renovación debe ser desde la cúpula dirigencial hasta los estratos más bajos de los cuarteles y a los cuarteles mismos, ya que hay instalaciones que dan vergüenza, la imagen de la policía requiere una transformación por dentro y por fuera.
La policía está sumida en un descrédito general sin importar quién esté a la cabeza de la institución. En los últimos tiempos agentes policiales de rangos superiores han sido señalados como cabecillas de situaciones confusas y violentas, sembrando malestar y preocupación en una población que se siente desprotegida y aterrada ante tanta violencia y a la mirada indiferente de quienes deben ser sus protectores.
Los tiempos han cambiado, el mundo ha cambiado y la policía nacional debe formar parte de ese cambio y dejar atrás esas corrientes de pensamiento de terror y tiniebla que subsisten en la institución policial a pesar del transcurrir del tiempo.
La población siente temor de ser apresada por los miembros una patrulla policial, que son quienes están llamados a proteger y mantener el orden público. Cada día los medios de comunicación recogen actos violentos protagonizados por agentes policiales y las explicaciones que se emiten producto de las investigaciones están contaminadas y cargadas de contradicciones que no satisfacen a la ciudadanía, muy por el contrario, la sumerge en un terreno ambiguo.
No importa quién esté al mando en la jefatura y no importa de que color sea el gobierno, la historia es la misma, la policía tiene el mismo significado de abuso y absolutismo para los ciudadanos.
A esto se suman las gestiones de jefes policiales cuestionables y hasta cierto punto ridículos, como el caso de las motocicletas Harley Davison, con pretensiones de formar parte del patrullaje barrial para controlar la delincuencia. ¿Quién sabe de las motos?.. y la delincuencia en aumento.
La institución debe enseñar los avances en términos de gestión, desarrollo y evolución y sus recursos humanos. Mostrar otra cara. Basta y sobra con asistir a los destacamentos policiales para ratificar el abandono de los cuarteles y el personal que allí se albergan. La catarsis es apremiante en la Policía Nacional.
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