Lo de las escoltas, guardaespaldas y guardias presidenciales son temas poco tratados. Una guardia presidencial famosa fue la de Salvador Allende cuando el ataque a La Moneda, por su lealtad y por su inmolación. La Guardia presidencial dominicana ha estado en los medios en los últimos días por razones muy distintas, más bien por contra-razones. En un caso por el secuestro de una cartera a una periodista porque llevaba una calcomanía con el 4% en un acto público.
La escolta asumió el control de la libre expresión expresada en un simple número con un porcentaje, que pedía que se respete la Constitución con la que fue elegido el jefe al que el escolta protegía. El otro caso fue el de un miembro de la misma escolta presidencial que fue muerto mientras atracaba en la calle.
Pero lo de las escoltas y lo de la protección a dignatarios es un tema muy serio, complicado y muy especializado como para dejarlo en manos sólo de acólitos al presidente de turno.
Recientemente acaba de aparecer un libro titulado “Objetivo: escolta” escrito por el especialista en seguridad y escoltas Jesús Aizpún Viñes. El libro es una especie de tratado y manual sobre el tema y dice cosas como: “Cuando el enemigo está dentro: El Dr. Lawrence J Peter, en su mordaz tratado sobre la incompetencia, nos descubre algo que todos hemos padecido, contemplado o protagonizado en algún momento de nuestra vida profesional: la inclinación del ser humano por progresar en el escalafón jerárquico de la organización hasta alcanzar el nivel para el que no está cualificado. Los colectivos privados y públicos de seguridad no son inmunes a los obstáculos de otros sectores.
Sus plantillas también sufren las consecuencias de estar salpicados irremediablemente, en mayor o menor medida, por una legión de individuos que jamás debieron llegar a donde llegaron y que entorpecen la búsqueda de resultados del grupo. Pág. 212, o sea, el principio de Peter.
Es que la globalización y el respeto a los ciudadanos conllevan la especialización de los cuerpos de seguridad y de inteligencia. De seguro que un profesional apolítico cuidará más la imagen y la seguridad física de un presidente que un grupo de politizados escoltas hechos ad hoc. Definitivamente un libro obligatorio para los cuerpos de seguridad y para los políticos con opciones.
Ahora bien, el caso de Egipto y el accionar de la policía y el ejército traerá nuevos paradigmas de cómo entender la seguridad presidencial y la seguridad de la población, que así sea, como dice monseñor Arnáiz para que entiendan los que no saben qué significa Amén.
Fernando Casanova y Llaca es abogado
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