Ramón Oviedo se supera cada día, en cada obra, con cada idea que se le ocurre. Mañana presenta unos 25 trabajos en Mesa Fine Arts. Una selección de dibujos que son a la vez sencillos y potentes, como la buena poesía.
Son dibujos de escenas con una gracia como de juego en los parques, de sonrisa en los patios, de figuras de madejas en las manos, de todo aquello que ha visto —u oído— quizás sin saber cuándo ni dónde, con los ojos de su niñez barahonera. Imágenes con peces y flores, niños en los parques y calles, burritos haraganes y entrañables, bandoleros huyendo y árabes disfrazados.
Todos temas y figuras de una poesía lírica y dramática hechas líneas, contagiado sin duda por la atmósfera surrealista que se expande en este Caribe irreal, deslumbrante de sol, violento de huracanes y amable de gentes.
El dibujo es el medio perfecto para los artistas expresar, refinar, retener y comunicar sus pensamientos e ideas más profundas de una forma ágil e inmediata.
Y sólo los muy buenos dibujantes pueden llegar a la perfección expresiva que Picasso, Canaletto, o Clara Ledesma han logrado.
La abstracción en el dibujo en Ramón Oviedo es la superación de la línea, el dejar de considerar justificada la necesidad de la representación figurativa y tender a sustituirla por un lenguaje visual autónomo, dotado de sus propias significaciones, con fuerza y a la vez con gracia, casi infantiles.
Oviedo se puede dar el lujo que veremos en esta exposición:
deconstruir construyendo un mundo nuevo con simples trazos, simples pero completos y significantes en toda su extensión. Su maestría asalta el ojo inexperto, le enseña la corporeidad existente en la abstracción, le enseña que el recuerdo, en la mente, de un objeto físico, de una alegría, o de una persona es algo plástico, algo abstracto que lo único que retiene es su esencia, su ser en sí que no le asemeja a otro, lo que le da su particularidad. Son esos momentos únicos, particulares, partes de ti mismo que se fueron quedando guardados en tu cerebro para siempre.
La capacidad de dibujante de Oviedo es lo que le da ventajas para poder abstraer la línea, como nos enseña en esta exposición: la abstracción como prototipo final de la expresión controlada en el dibujo.
Gran vigor se nota en estos dibujos, se siente una personalidad joven, llena de fuerza que habita en un hombre de 86 años.
Ramón Oviedo, un maestro consagrado local e internacionalmente nos trae con esta exposición la superación de prejuicios hacia el dibujo, el maestro nos enseña que en arte el límite lo pones tú.
Fernando Casanova y Llaca es abogado
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