En el país se ha puesto de moda una televisión informativa mediocre y amarillista que copia los modelos de la televisión hispana de los Estados Unidos y en el que aparentemente van a caer una a una todas las plantas televisoras sin valorar el origen del modelo que imitan.
A principios de la década la prestigiosa universidad de Stanford publicó una investigación sobre la televisión hispana en los Estados Unidos partiendo de la migración masiva que inició a finales de la década del 30.
La conclusión fue elemental: las dos cadenas programaron para entretener a una población semianalfabeta que integraba la gran migración que inició en los 60.
Desde ese día hasta hoy, ofrecen novelas, deportes, crónica roja, farándula, algunas películas mexicanas, y… el informe del tiempo.
Los migrantes hispanos condenados a la vida de sus guettos se han mantenido fieles a esa televisión basura 50 años más tarde. Tal éxito pareciera una bendición que sin embargo no lo es, porque esa fidelidad no pasa de la primera generación.
A los hispanos nacidos en Estados Unidos con acceso a la escuela no les interesa la televisión para analfabetas y de inmediato se incorporan a la televisión en inglés.
El “éxito” se convierte en una trampa en la que cada año caen los miles de nuevos migrantes sin acceso al mercado y en la escala inferior de la escala de consumo.
Mi memoria local de la información para analfabetas evoca los finales de los 60 y principios de los 70 cuando la muchacha que hacía el trabajo doméstico en casa escuchaba “El suceso de hoy”.
En los 60 y 70 inició la gran migración hacia Santo Domingo y Santiago. Es la época de oro de Radio Guarachita y la música de guardia que terminaría llamándose bachata. Era la radio para analfabetas nuestra versión de la producción informativa para migrantes.
Hoy El suceso y Radio Guarachita son recuerdos que evocan la transición de una sociedad rural a una urbana. A esa nueva sociedad urbana con un 60 por ciento de la población joven es a la que se le está produciendo noticias para analfabetas.
Los adjetivos, la opinión, la gestualidad excesiva en la presentación que hacía Rodriguito en la radio de los 60 y los 70 plagan los noticieros dominicanos que han optado por televidentes en la escala menor de la intelectualidad. Nada de formar informando, todo lo contrario, mientras mayor torpeza intelectual, mejor.
Los modelos de TVE, BBC, CBS o DW no interesan. Le estamos rindiendo culto a la banalidad y a la superficialidad.
En algunos casos los entiendo, en otros que alguna vez fueron escuelas de buen periodismo y dedicación, sólo lamento la pérdida de la perspectiva y el compromiso con una sociedad mejor. ¡Viva la televisión basura, abajo la credibilidad!
Altagracia Salazar es periodista
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