Fidel Castro, el rayo que no cesa, acaba de reaparecer en Cuba como reaparecen de vez en cuando las pestes. Ahora trata de atemorizarnos ante una supuesta amenaza nuclear, miedo que trató de meternos hace ya varios años cuando advirtió a Bush, en tono exigente y amenazante "no ataque a otros, no amenace a la humanidad con una guerra nuclear. Los pueblos se defenderán y en esa hoguera perecerían todos".
Ahora Castro se ha plegado una vez más a la postura chavista, como muestra su cerrada defensa del plan nuclear iraní; pero es que si hay riesgo de guerra nuclear, ese riesgo lo es Irán y su ilegítimo gobernante.
El presidente John F. Kennedy pronunció una famosa frase en alemán: “Ich bin ein berliner” basado en el latinismo Civis romanus sum, que en ambos idiomas tiene un significado último de soy un ciudadano libre y merezco respeto y disfrute de libertad.
“Soy cubano libre” sería la frase que nos correspondería en estos momentos a todos, cuando vemos a Cuba sumida en la esclavitud por el dictador de un régimen exitoso en su aniquilamiento de voluntades, y supresión de la libertad a todo un pueblo. Fidel Castro y su grupo han hecho de Cuba un reducto de oscurantismo y supresión del libre pensamiento, de la vida en libertad.
Parafraseando al presidente Kennedy, sobre el Berlín comunista, podemos decir que hay mucha gente en el mundo que dice no comprender cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista, pues dejad que vayan a Cuba. Algunos dicen que Fidel es un héroe moderno; dejad que vayan a Cuba. Y hay algunos que dicen que es verdad que el comunismo es un sistema diabólico pero que permite un progreso económico. Dejad que vayan a Cuba.
La deshumanización de Castro ha llevado a Cuba a vivir la gran tragedia caribeña. Una ofensa contra toda la humanidad.
Los dominicanos creíamos que la de Trujillo era “la gran dictadura”, la tragedia sangrienta del Caribe, pero no, Fidel Castro y su grupo opacaron a nuestro sátrapa.
La salud de Fidel Castro ha ocupado los medios desde hace tiempo; pero, pidiendo perdón, muchos esperan, como yo, que al igual que muchas tragedias griegas, la tragedia Fidel termine, con un protagonista que cae desde el páramo de la gracia y termina muriendo, junto a una ajustada proporción del resto del cuerpo protagónico, el fin más esperado y deseado.
Mientras Fidel siga vivo son pocos los cambios que se pueden esperar en Cuba, pues él es la raíz de todos los males. Si la elección es patria o muerte, los cubanos preferirán su patria y la muerte de Fidel.
Fernando Casanova es abogado y máster en regulación económica
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