Asombra ver hoy a los defensores de la reelección cuando Balaguer o cuando Hipólito lo intentaban, atacar con argumentos casi apocalípticos, el posible intento de reelección de Leonel Fernández.
Y no debería asombrar, pues la mayoría de la fauna política local se ha especializado en presentar discursos “a sigún” le convenga.
De ahí viene una de las causantes de la pérdida de las ideologías en el discurso político y, peor aún, en la pérdida de las esperanzas en nuestro País.
Pero el discurso reeleccionista a ultranza de los dirigentes principales del Partido de la Liberación Dominicana, en la circunstancia actual, es lo preocupante, porque es casi amenazante.
Estamos ante una Constitución que Leonel Fernández nos metió por ojo, boca y nariz a la fuerza, y que los reeleccionistas de ahora están alegando que sí puede reelegirse porque esta Constitución no se le puede aplicar, porque ya tenía un derecho adquirido, sin tomar en cuenta que en la anterior tampoco se podía reelegir y, sobre todo, lo más preocupante es que los Valentines y demás congresistas recién electos lo que dicen es que se puede reelegir con Constitución o sin ella, que basta con que él lo decida para ellos resolverle la nimiedad de una prohibición constitucional.
Tal parece que los congresistas que aprobaron la Constitución vigente han entendido, un poco tarde, que el grupito que enarbola el eslogan de “Esa no es mi Constitución” está en lo correcto y le van a hacer caso a “la voluntad del pueblo” desconociendo esa parte pequeñita de una Constitución espuria que dice en el artículo 124 “...y no podrá ser reelecto para el periodo constitucional siguiente.”.
Quizás lo que están haciendo los reeleccionista de nueva planta no es más que proteger la autoridad del Presidente de aquí hasta el 2012, ya se sabe que cuando un presidente no se puede reelegir todas las palomas vuelan hacia donde habrá pan, y la soledad del poder que se acabará lleva hasta historias tan tristes como la del presidente Antonio Guzmán.
Pero esa protección a una persona conllevaría la desarticulación y posibilidad del PLD de ser opción de poder, o quizás eso es lo que quieren ante la presencia intimidante, para algunos dentro de ese partido, del aspirante Danilo Medina.
Pero acecha “Papá”, que es una verdadera opción con promesas de haber cogido cabeza, después de la borrachera anterior.
La reelección, Hipólito, el golpe militar o popular, son las metáforas inmediatas de un animal de otro siglo que se retuerce, atacando desde que el sol levanta en nuestro escenario actual. Alea iacta est.
Fernando Casanova es abogado y master en regulación económica
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