Antes, para aspirar al poder se necesitaba carisma, buen verbo y conocer los sentimientos de la gente. Su idiosincrasia y aspiraciones más legítimas. Lo demás era lo de menos: Cultura política, conocer la realidad, dominar las artes de gobierno, saber amarrar alianzas de grupos y clases y exponer las ideas… Esas ya son pamplinas, sandeces. Vean desde ya a los que se perfilan para el 2012: lo único que buscan (y algunos hasta ofrecen) es dinero.
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