A principios de los años 90 estábamos en Noti Tiempo, donde Marino Arias Betancourt, mejor conocido en los corrillos periodísticos como “El Caballito”, la hacía de jefe de redacción.
Para el cierre de la campaña electoral de 1990, el PLD contrató a Radio Comercial como emisora matriz para transmitir su último mitin. Pasado el proceso quedaba pendiente la mitad del pago del servicio prestado por el medio a esa organización. José Antonio Brea, que estaba al frente de la Cadena Comercial como uno de los principales herederos, envió a Marino Arias a donde Juan Bosch a buscar el dinero.
El periodista que había embadurnado infinidad de cuartillas con noticias de Bosch, nunca le había estrechado la mano al líder peledeísta y entendía la situación como un hecho histórico. De ahí que Marino Arias Betancourt se puso a ensayar las palabras que utilizaría al momento de ser recibido por Bosch.
Pero cuando llegó no fue Bosch que lo atendió, sino su secretaria, Mildred Guzmán, quien se apareció con una funda llena de pesos, donde había hasta monedas, ya que el PLD se construyó y se desarrolló buscando los pesos uno a uno.
Marino Arias, desilusionado porque no estrecharía las manos de Bosch, le firmó un recibo a Mildred Guzmán, quien regresó de nuevo con el comprobante con las palabras que le había dictado Bosch: “Dígale, que ponga su nombre completo, porque yo no entiendo ese garabato.”
Así con austeridad y rigurosidad manejaba Bosch las finanzas del PLD, que cuando tenía que acudir a ella en calidad de préstamo al presentarse un problema personal, según cuenta Bidó Medina, lo informaba al Comité Político.
Consciente de que su dignidad era su prenda más preciada, Bosch por largos años no hizo uso de la pensión que le tocaba como ex presidente y cuando la tomó fue para el PLD, para lo cual se nombró una comisión encabezada por Bidó Medina e Isabel Roque.
Don Juan fue como el autor de “Doña Flor y sus dos maridos”, Jorge Amado, quien vivía de sus libros.
Cuando Paulo Coelho ganó su primer premio con el poema “Mujer de trece años”, cuenta su biógrafo, el periodista Fernando Morais, que fue con la sorpresa a donde su madre, quien le dijo: “Hijo mío, no merece la pena que sigas alimentando esa fantasía de ser escritor. Está bien que escriba todas esas cosas, pero la vida es diferente.
Mira, Brasil es un país de 70 millones de habitantes, tiene miles de escritores, pero sólo Jorge Amado puede vivir de los libros. Y Jorge Amado sólo hay uno.”
Rafael Grullón es periodista
Comentarios (0)