Dicen que Leonel ha querido bajarle la pesada a Guzmán Fermín, pero que los yanquis (que, a pesar de su largo silencio, son los yanquis) consideran que no debe quitarlo, pues sus rudos métodos científicos de investigación han sido eficaces contra la delincuencia mayor. No creo lo uno ni lo otro, sino más bien que ese hombre sigue ahí gracias a Marino Zapete, quien se llevaría el mérito (y no Leonel) de su eventual destitución.
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