Para dar uso a los Súper Tucanos, que nos costaron 98 millones de dólares, y que hasta ahora no han tumbado ni una libélula, sugiero convertirlos en atractivos turísticos: Ponemos dos en un parque temático que llamaremos “Tuberto”, dos en el Palacio Nacional, dos en las Fuerzas Armadas y otros dos en el Congreso.
Recuperamos la inversión en un año, cobrándoles a los que quieran sentarse en la cabina, como hizo Leonel cuando fue a comprar esas inutilidades.
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