Endeudarse lleva a las personas a convertir el día más grandioso con relación a las finanzas en un día trágico. Hemos llegado a llamar al salario como sueldo cebolla; es que nos hace llorar.
Pero la realidad es que el problema no es el sueldo, no son los ingresos reducidos, sino nuestra forma de gastarlo.
Adelantamos el futuro cuando gastamos lo que no hemos recibido.
Empeñamos nuestro bienestar cuando automatizamos ese procedimiento.
Muchos llegan a creer que son genios de las finanzas personales al trabajar con varias tarjetas de crédito, haciendo malabares con las fechas de corte y consiguiendo un alto nivel de estrés el último día de pago.
La realidad del caso es que una vez usted se subió en la bicicleta, la rueda trasera no alcanzará nunca la delantera.
Lo que quiero decir es que sólo ha conseguido adelantar sus gastos un mes o mes y medio, pero no más. A menos que comience a pagar intereses y moras... lo que consigue con eso es consumir menos de lo que usted recibe, porque con los intereses que paga no está comprando absolutamente nada.
Me explico, el primer mes compra cosas que pagará con el dinero que cobrará dentro de 20 días, adelantamos la compra. Al hacer lo mismo el siguiente mes, ya no estamos adelantando nada, simplemente comenzamos a vivir un mes por adelantado, no más que eso. No es como muchos piensan que cada mes se ganan un mes, sólo se ganó el primero, nada más.
La mentalidad que hace rico a los ricos e independientes y felices a los sabios, es todo lo contrario; lo que logra la libertad financiera es el ahorro, o sea, primero acumular y después comprar, no comprar y luego pagar.
Me preguntarán: ¿cómo cambio ahora mi situación? Bueno, hay varias cosas por hacer.
Si tiene deudas, es hora de salir de ellas. Si son muchas, es un buen momento para consolidarlas porque los bancos tienen muy buenas tasas de interés. Haga un resumen de sus deudas, con el monto y las cuotas que eroga mensualmente. Luego hable con su asesor en el banco y hágalo abiertamente, muéstrele todo, no le esconda nada.
Trate de conseguir que le presten para pagar todas sus deudas y páguelas. Ahora tendrá una sola cuota y de más bajo interés. Pero no salga a gastar nuevamente, quédese con una sola tarjeta, y sólo para emergencias, de lo contrario, estará en poco tiempo en una peor situación.
Diego A. Sosa es escritor
Comentarios (18)
1 2 »»» 4