Ha quedado establecido por amplio consenso electoral en la noble, culta y cívica provincia de La Vega que cuando cualquier vegana resulte indeseadamente embarazada, sólo tendrá que ir a la casa del Chino Ramos y bajar de nalga seis escalones del segundo al primer piso. “In so facto” tendrá una solución de su caso perfectamente ajustada a la Constitución. Fue para eso que ellas reeligieron a ese camaján.
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