Leonel está en Madrid… ¡Ufff!... ¡Qué bien ha de sentirse en otra cumbre para bien de los discursos!... ¡Qué envidia le tengo en Del Prado, Gran Vía y Callao!…Dejó atrás un país encabritado y triste por un borbotón de sangre en el transitado meridiano de la Capital.
Dejó atrás un país electorero, burlado y atrapado. Dejó atrás, bien lejos, un país que no quiere discursos, sino pan y paz. ¡Qué bien está Leonel!
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