Si efectivamente el PLD obtuviera, como parece que será, un triunfo arrollador voto a voto, peso a peso, trampa a trampa, y Leonel asumiera el control casi total del Congreso y el dominio del 70 por ciento de las alcal-días, impondría su voluntad a lo largo y ancho de todo el sistema político y social.
Entonces, a Dios que reparta chicle, para empezar, con Miguel Vargas Maldonado. Desde el mismo 16 de mayo su triste suerte estaría echada.
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