La preocupación principal que motivó a quien suscribe a exponer sus inquietudes en torno a si la República Dominicana está “preparada” para enfrentar un eventual desastre natural de gran magnitud, es a propósito de las recientes afirmaciones que han expresado algunos organismos especializados en la materia, no obstante la vulnerabilidad que presenta nuestro territorio al respecto, y las advertencias que han realizado experimentados conocedores de la problemática.
Para poner un ejemplo de cuán vulnerables somos, voy a referirme a los accidentes de tránsito registrados en dos autopistas del país que, aunque fueron considerados como aparatosos, no requerían del despliegue de operaciones de grandes dimensiones como los que tienen que emplearse en un eventual desastre natural.
El primero se reportó a mediados del año pasado, en las inmediaciones del Puente Lucas Díaz, ubicado en el tramo comprendido entre las provincias Peravia y San Cristóbal. Este se produjo entre un autobús repleto de pasajeros procedente de un lejano pueblo de la región sur y una patana que transitaba en sentido contrario.
Debe recordarse que en esta ocasión perecieron alrededor de 17 personas, mientras que los heridos rondaban las 25 personas, entre hombres, mujeres y niños. Este accidente, amigo lector, ocurrió alrededor de las 5:00 a.m.; sin embargo, eran las 8:45 de la mañana y todavía permanecían en el lugar del hecho, algunos heridos pidiendo auxilio de forma desesperada por salvar sus vidas, en espera de ser asistidos por los organismos de socorro para su posterior traslado a los centros correspondientes, y se podían observar algunos cadáveres y otros restos humanos esparcidos alrededor del lugar del accidente.
Señores, este escenario se desarrolló en un lugar ubicado a menos de 20 kilómetros de dos importantes ciudades del país y con una vía de acceso sin ningún inconveniente para el desplazamiento.
El otro accidente que completa el ejemplo al que me referí en párrafos anteriores, se produjo el 12 de febrero de 2010, por el kilómetro 13 de la autopista Las Américas, donde un autobús en el que viajaban 29 pasajeros, el chofer perdió el control en plena vía, precipitándose a las aguas del mar Caribe. En este lamentable accidente perdieron la vida más de 11 personas, la mayoría ahogados, mientras que otros lograron sobrevivir.
Con estas evidencias, donde se ponen de manifiesto estas debilidades, ¿qué sucedería si tuviéramos que enfrentar algún tipo de catástrofe natural de grandes magnitudes? Entonces cabe preguntarse, amigo lector, ¿está preparada la República Dominicana?, fórmese usted su propio criterio.
Félix Díaz es economista
Comentarios (0)