Desde el 12 de octubre de 1492 aquí nunca ha faltado un chisme, sea con un cura (el del chisme) un juez (el chismoseado) o un policía (el chismoso), o viceversa.
En todo chisme público o impublicable hay uno de esos, cuando menos. Porque es que hablan y hablan…(Bueno, mejor vea los diarios).
¡Nunca falta uno! País único en eso de curas chismográficos, policías chismoseados y jueces chismoseables. Todos los días para reír o llorar.
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