No es de ahora que el hombre tiene bien claro que la verdad en la historia ha sido relativa. Cuando la Cruzada y la Inquisición llevaban a la hoguera a todo el que en la vida pública entraba en contradicción con las ideas religiosas oficiales, entendían que estaban en la verdad, pero Juan Pablo Segundo, antes de irse a la tumba, pidió perdón por los crímenes cometidos por la Iglesia.
En área de la comunicación, la verdad cuenta con una relatividad de otra característica. En comunicación la verdad siempre la tendrá quien se haga escuchar más, ya que la verdad científica le ha cedido su trono a la opinión pública. La gente asume como verdad lo que escucha de forma reiterada e imponente por los medios de comunicación. A esto se suma el hecho de que en el momento en que vive la humanidad, la principal herramienta para el hombre desenvolver su vida sobre el planeta es la comunicación. El poder está hoy en la comunicación, lo que se demuestra en el hecho de que los fundadores de Google, los fundadores Microsoft y de instrumentos como Yahoo y Hotmail figuren entre las personas más ricas del mundo.
En el mundo moderno de hoy, llegar al poder y mantenerse en él resulta imposible sin el concurso de la comunicación. Bosch no debió esperar estos tiempos para entender eso, y el periódico Vanguardia del Pueblo no solamente lo usó como un instrumento organizativo, de recaudación de fondos y para batirse contra los adversarios atrincherados en medios de comunicación e imponer su verdad, sino que también sirvió para que un conjunto de cuadros del PLD sin acceso a los periódicos nacionales pudieran trascender. José Tomás Pérez, a pesar de estudiar mercadeo en Estados Unidos y ser titular principal de la enseñanza de esa carrera en INTEC, debió proyectar sus ideas escribiendo en Vanguardia del Pueblo.
En el PLD post Bosch, José Tomás Pérez comenzó a escribir unos artículos en Vanguardia del Pueblo sobre Estrategia. Desde las altas instancias, a las cuales todavía no pertenecía el ahora tenido dentro de los presidenciables, nos llegó la crítica al periódico de que los trabajos estaban bien escritos, pero que las estrategias no se revelaban.
Cuando el campeón de ajedrez Anatoli Karpov se enfrentó a un conjunto de jugadores, alguien se fijó que el maestro de ajedrez se movía de una mesa a otra y hacía las jugadas sin pensarlas, sin aparentemente analizarlas. Al indagarse sobre esa destreza del experto, se comprobó que hacía la jugada inmediatamente en cada mesa de cada adversario sin pensar porque antes de comenzarse el juego había tomado todas sus decisiones, había diseñado una estrategia, que no es más que basarse en paquete de decisiones.
Más que en otros tiempos, las estrategias y la comunicación van encadenadas, pero como vemos en el ejemplo de Anatoli Karpov, además de lo correcto de que sean parte de un paquete de decisiones, no se debe usar la comunicación para revelarlas. Y todo esto viene a cuento para tratar de explicarnos lo que podría ser un error de Miguel Vargas Maldonado, quien adoptó la estrategia de avanzar en el diez para ganar en el 12, al tiempo que la convirtió en una consigna que ha vendido como una verdad a los cuatro vientos, atándose una soga al cuello.
Rafael Grullón es periodista
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