He venido sosteniendo, en artículos y comentarios, que el presidente Leonel Fernández no ha descartado la posibilidad de repostularse para las elecciones del 2012. Si las condiciones así se lo permiten, el mandatario, político a tiempo completo, amante del poder y sin duda el más carismático de nuestros políticos hoy día, no obviará su repostulación.
Su activa participación en la actual campaña electoral, donde él no es candidato a nada y dada la pobre oposición del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), los del PLD no requieren de su ayuda para ganar en la mayoría de las plazas, es una muestra de las intenciones reeleccionistas del preidente Fernández.
Su afán por aplastar al único partido opositor, alcanzando si fuera necesario las 32 senadurías, la mayoría de los diputados y ayuntamientos, como él mismo lo expresara, es otra muestra de sus intenciones.
Pero además, las declaraciones dadas en Colombia, lamentando que un presidente con la popularidad de Álvaro Uribe no pueda repostularse por restricciones constitucionales, ha sido analizado en el país como muestra de por donde anda nuestro mandatario.
Que la nueva Constitución le impide al presidente Fernández buscar una nueva reelección, eso no lo discute nadie. Pero ya hay voces en su entorno y fuera del mismo hablando de la necesidad de que el país no desperdicie a quienes algunos llaman el Príncipe. El doctor Marino Vinicio Castillo, presidente de la Comisión de Ética y asesor en materia de drogas del mandatario, fue el último en pronunciarse sobre la necesidad de mantener a Leonel en el poder.
Habrá que esperar los pronunciamientos en ese sentido, después de estas elecciones, de otros aliados del Gobierno, algunos de los cuales han dicho siempre que su compromiso es con Leonel, no con el PLD, ni otro sector dentro de la organización oficial.
El impedimento constitucional parece que no será obstáculo para los nuevos reeleccionistas del presidente Fernández, pues ya comienzan incluso a mirar hacia el referéndum, una nueva modalidad consagrada en la Constitución. Es eso, y no otra cosa, lo que justifica ver a un presidente de la República tirado a la calle en campaña, junto al vicepresidente y todos sus funcionarios. Su objetivo es conseguir los 27 senadores que él mismo dice están seguros, incluso los 32 si fuera posible, con tal de pasar cualquier modificación constitucional que le permita optar por un nuevo período.
¿Se debe condenar a Leonel Fernández y sus seguidores por estos intentos? Claro que no, ese es su derecho como político a tiempo completo, como hombre amante del poder.
Daniel García Archibald es periodista
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