La honorabilidad y buena reputación de personas y familias que la han ganado a través de una trayectoria de rectitud y trabajo digno tiene que ser preservada.
Ciertamente, estos son valores por los cuales hay que ejercer legítima defensa por encima de habladurías malintencionadas y de juicios destemplados.
Este patrimonio sobre la honra y el honor, que es más importante que cualquier activo material perecedero, es el principal timbre de orgullo de aquellos que a lo largo de su vida se han empeñado por actuar correctamente y ser ejemplo para los suyos y para toda la sociedad.
Aun en situaciones tan lamentables como el crimen cometido contra dos jovencitos que se bañaban en un improvisado charco, un hecho repudiable que merece la condena unánime y en el que debe hacerse una justicia ejemplarizadora, hay que tener cuidado a la hora de mencionar nombres y tratar de establecer responsabilidades.
El señor Víctor Méndez Capellán, propietario de los terrenos donde se produjo la tragedia, es una persona de una limpia trayectoria, caracterizada por el respeto a los valores humanos y una adhesión plena a los fundamentos de la coexistencia ordenada y pacífica.
Méndez Capellán es una persona de probados sentimientos cristianos, ya que es fiel practicante del catolicismo.
Además, de todos es sabido que es un empresario que ha hecho grandes y valiosos aportes a la sociedad al contar con una capacidad de servicio extraordinaria y estar, además, dotado de una gran sensibilidad personal.
En consecuencia, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que Méndez Capellán es el primero en estar sobrecogido por lo acontecido.
Decimos esto en vista de que es un empresario que con su modo de actuar siempre ha estado en consonancia con principios esenciales como el apego a la ley y en la defensa de lo derechos humanos.
Hay, pues, que salir al frente de algunos comentarios malidicentes que a propósito del hecho mencionado se han formulado con respecto a don Víctor Méndez Capellán y su empresa Vimenca, la cual ha forjado con sacrificio y dedicación a lo largo de varias décadas de arduo trabajo productivo.
El buen nombre de Vimenca y de Méndez Capellán ha sido bien ganado con dignidad y trabajo honrado.
Su imagen no puede ser empañada por un penoso hecho que escapó por completo a su control y que ellos son los primeros en lamentar.
Rafael Corporán de los Santos es productor de tv
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