Cuando Mario Vargas Llosa decidió embarcarse en la aventura de buscar la presidencia del Perú, se dirigió a Europa adonde La Dama de Hierro, Margaret Thatcher, quien había hecho en Inglaterra una especie de Perestroika en el capitalismo de Estado.
Al preguntarle el novelista, que hacía pininos en política, cómo lo había logrado, recibió por consejo de Margaret Thatcher: “Lo primero que había que hacer era rodearse de colaboradores leales, ya que los adversarios nacen de las propias filas”.
Ya eso lo había experimentado Juan Bosch en el PRD y el PLD, donde secretarios generales se habían convertido en sus principales adversarios, lo que lo llevó en el partido morado a identificar una persona leal, como fue Lidio Cadet, quien permaneció 14 años en el cargo.
Al llegar al poder en el 1996, ya Lidio Cadet había cumplido su papel en el partido de Bosch y la organización se encontraba en el inicio de la etapa del PLD PostBosch y el stablishment abrió la puerta a las aspiraciones de otros al puesto.
Uno no esperado por el nuevo Stablishment después del retiro de Bosch, José Tomás Pérez, se coló impulsado por el brillo que había adquirido en su condición de director de la Corporación de Fomento Industrial. José Tomás Pérez no tomó en cuenta el libro de Las 48 Leyes del Poder y con su accionar le hizo sombra a la maquinaria y creó la percepción de tener un nuevo proyecto, que no había tenido cabida en la secretaría general desde que llegó Lidio Cadet. Ahí surgió al primer plano una nueva figura, Reinaldo Pared Pérez, quien enfrentó en la contienda interna a José Tomás Pérez y a Alejandrina Germán, ganándole a esta última en una segunda vuelta con el apoyo de Tomás Pérez.
Cuando le tocó a Pared reelegirse en la secretaría general, se encontró que le disputarían el cargo Daniel Beltré, del peledeísmo vertical, y Radhamés Jiménez, quien debió junto a Beltré batirse en retirada, ya que el actual presidente del Senado había logrado concentrar en un acto el apoyo de la mayoría del Comité Político.
Entonces Reinaldo Pared bajó solo como secretario general, como baja ahora como candidato a reelegirse en esta ocasión al Senado de la República, dos fuertes posiciones que ha venido compartiendo. Cuando en España cumplió cinco años el periódico El Mundo, que hizo para los conservadores el mismo papel que El País para los liberales, editó una edición especial, donde publicó una lista de los virtuales presidentes de España en los siguientes 25 años.
A Pared lo hemos visto en varios episodios brotar lágrimas de sus ojos por alegría o por tristeza, lo que nos dice que estamos ante un hombre de elevados sentimientos frente a un gran desafío para poder ser incluido en la lista de los presidenciales de los próximos 25 años.
Rafael Grullón es periodista
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