La crisis del dinero de 2008 se convirtió - a gran velocidad y en una amplitud geográfica sin precedentes- en la crisis de la gente: por la destrucción de puestos de trabajo y por el desmejoramiento de las condiciones laborales de muchos.
En América Central y República Dominicana signos de dicha crisis son el aumento de las tasas de desempleo y el mayor número de trabajadores en la informalidad. El 10% de la fuerza laboral norteamericana y casi 19% de la española están desempleados; sin embargo, no han perdido totalmente sus ingresos pues cuentan con seguros de desempleo. Entre nosotros, quien pierde el trabajo pierde los ingresos.
La recuperación sin empleo, de la que se comienza a hablar, es una ironía para la gente sin trabajo o con empleos precarios. El desafío hoy es que se estimule la inversión y la productividad para que haya crecimiento y la generación de empleos produzca ingresos y así se establezca una economía sana.
En la respuesta a la crisis desde el diálogo social, en Centroamérica y República Dominicana hay ejemplos como la “Cumbre por la unidad nacional frente a la crisis mundial” alentada por el gobierno del presidente Leonel Fernández; el reciente acuerdo tripartito que fija los incrementos salariales en las zonas francas de Nicaragua, por tres años, y la instalación de una mesa tripartita de diálogo permanente en el Municipio de Morales de Izabal, centro agroexportador guatemalteco.
En estos ejemplos han jugado rol principal los Ministerios de Trabajo. Ellos deben ser fortalecidos si se quiere promover el crecimiento económico con empleo y que la recuperación beneficie a la mayoría.
La comunidad internacional - G8, G20 y ECOSOC - han apoyado el Pacto Global para el Empleo suscrito por los estados miembros de la OIT. Este pacto, que debe adaptarse a cada país, es una herramienta que busca armonizar el respeto a los derechos fundamentales en el trabajo con el estímulo a las empresas y la generación de empleo; así como el avance hacia la protección social universal y el impulso al diálogo social, desde las relaciones de trabajo. Su objetivo último es la recuperación económica con trabajo decente para todos.
La superación de la crisis en Centroamérica y República Dominicana requiere apostar por el diálogo social y el consecuente fortalecimiento de las organizaciones de empleadores y trabajadores.
Que la democracia en nuestras tierras se fortalezca supone que se asuma el desafío del crecimiento económico con trabajo decente para todos, como lo plantearon los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas en la Cumbre de Mar del Plata.
Virgilio Levaggi es director de la OIT para Centroamérica, Haití, Panamá y RD
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