Nuestros partidos no han hecho alarde de institucionalidad interna ni de práctica política seria, precisamente, en el marco del proceso electoral que renovará congreso y municipios en mayo próximo.
Pero pese a las debilidades manifiestas, vale preservar la confianza ciudadana en el sistema político y las posibilidades de transformarlo.
Necesitamos a los partidos para la democracia y, de cara al futuro, mejor evitar dejarnos arrastrar por el desencanto y por el contrario, valorar, por ejemplo, que cada partido cuenta con figuras que trascienden en base a su pensamiento y conducta políticos: Milagros Ortiz Bosch (PRD); Minou Tavárez (PLD); Ito Bisonó (PRSC); Pelegrín Castillo (FNP).
Otras se anticipan prometedoras: Luis Miguel Decamps (PRSD), por ilustrar con unos cuantos nombres, conforme al espacio de esta columna. El rechazo generalizado a partidos y candidatos ni la indiferencia, son opción válida cuando se anhela un país político distinto.
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