Nunca antes en República Dominicana, el sistema de partidos políticos había estado tan mal como en los actuales momentos, al punto que lo pone en total peligro.
Y si la democracia descansa en el sistema de partidos políticos, entonces hemos de estar conscientes de que ésta se encuentra en graves peligros.
Como ha ocurrido ya en muchos países, los principales protagonistas del daño que se le está infligiendo al sistema de partidos, son las propias organizaciones políticas, y de manera muy especial, sus líderes.
Lo que ha estado ocurriendo en las últimas semanas en el escenario político nacional es tan espantoso como ver a los presidentes del PLD y PRD, disputarse los tránsfugas como si fueran preseas de oro en olimpíadas.
Esto no es más que una acción bochornosa y asqueante, que lleva un mensaje desconsolador a la juventud y para quien deseara alguna vez inmiscuirse en la política. Pero además tenemos:
El desconocimiento de la voluntad popular interna y de decisiones de organismos como asambleas de delegados, convenciones, primarias, entre otros, por parte de las cúpulas de los partidos en perjuicio de sus dirigentes y militantes.
Las preferencias en el otorgamiento de candidaturas a los tránsfugas o aliados, por parte de la dirección de los partidos en perjuicio de sus dirigentes y militantes.
Y la gran cantidad de denuncias, por parte de los mismos militantes de partidos políticos, sobre venta de candidaturas, o el otorgamiento de éstas a familiares y amigos de miembros de las cúpulas.
Lo visto en el actual proceso electoral, de cara a las elecciones de mayo es algo sin precedentes en la política dominicana, con dirigentes y militantes de los tres principales partidos del sistema elevando recursos de amparo ante la Junta Central Electoral porque los “dueños” de su organización le quitaron la candidatura ganada.
Ni hablar de las impugnaciones a inscripciones de candidatos que ni ganaron, ni participaron en las primarias de los partidos.
Como en este nuevo estilo de hacer política ahora no hay líderes, sino dueños de partidos, a los candidatos a síndico les han impuestos sus acompañantes como vice, y en la prensa se enteran de quienes son los aspirantes a regidor en sus boletas.
Obviamente que esto está provocando que los militantes de esos partidos no crean ni confíen en sus dirigentes, no los vean como líderes y por tanto no obedezcan sus órdenes. Resultados, muchos quedarán sentados en su casa, no harán campaña por nadie y mucho menos obedecerán línea de quienes ellos entienden no se merecen ser respetado.
Daniel García Archibald es periodista
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