Querrámoslo o no, es imposible negar el liderazgo del presidente Leonel Fernández, dentro y fuera de su partido; tanto en el campo como en la ciudad; en el país y en el exterior. En su alocución del pasado domingo, en el acto de proclamación de los candidatos del Partido de la Liberación Dominicana, su indiscutible liderazgo quedó más que demostrado.
Esto también es evidente fuera de su organización, pués en estos momentos tiene en estado nervioso a partidos aliados, cuya suerte está en sus manos.
En el plano internacional, lo sucedido en México, en la Cumbre de Río, con su designación para mediar en el conflicto Chávez-Uribe, confirma su liderazgo en la región.
Negar esa realidad es vivir de espaldas a lo que estamos mirando o taparnos los ojos para verla, además de que sería una manifestación de mezquindad. Por el hecho de no simpatizar con su estilo de gobernar, no puedo dejar de reconocerle sus méritos.
Méritos que sobresalen ante la ausencia de un liderazgo que se le anteponga en término de capacidad política, habilidad, formación intelectual y ante los hechos, tanto nacionales como internacionales que se le han presentado.
Leonel Fernández navega como un velero que se desliza suave en un mar calmado, como si se tratara de una pista para patinar sobre hielo sin nadie que le entorpezca, y si alguien lo intentase sabe como doblegarlo.
Lo acaba de hacer con la candidatura a síndico por Santiago, donde solamente él sabía lo que iba a suceder. Pero quería poner al descubierto a quienes estaban en contra de su deseo.
Los descubrió y los aplastó, con ello demostró quién es el líder, quién es el jefe. Cuentan, incluso, que amenazó con dejar la presidencia del partido si su posición no recibía el apoyo o era derrotada.
El voto unánime en el Comité Político que decidió lo de Santiago así lo demuestra. Como es que si había un sector importante opuesto a José Enrique Sued como candidato a síndico del PLD por Santiago, a la hora de votar no apareciera un solo voto disidente.
Como dijéramos en un artículo anterior, Leonel Fernández es amo y señor en este país, cada paso que da, en cada coyuntura, lo confirma. Hoy está trazando las pautas sin que nadie pueda llevarle la contraria.
Ya él sabe cuantos senadores, diputados, síndicos y regidores tendrá a su favor a partir del 16 agosto de este año. Sabe cuánto alcanzará el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y le está dando al reformismo algunas candidaturas, pero está consciente de cuáles de esas son ganables o no.
Algo más, este hombre, político de cuerpo entero, y las 24 horas del día, que se adelanta a los acontecimientos, no está haciendo otra cosa que ejecutando su plan más allá de las elecciones congresionales y municipales.
Mientras otros toman la política como pasatiempo, Leonel Fernández tiene ante sí un tablero político en el que mueve las piezas según su conveniencia. En el 2012 será su gran jugada, donde si él no es candidato decidirá quién lo será en su partido, y también quién será el presidente de la República, aún sea de la oposición.
Daniel García Archibald es periodista
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Comentarios (2)
Me alegra saber de tí aunque sea por esta vía, hace tiempo que no oigo nada sobre tí y me gustaría tener conversación contigo y si así lo deseas me puedes escribir al siguiente correos:
ocds@tinet.org
Saludos desdeEspaña.
OLGA CAPELLÀN