Cuando el Señor Jesús quiso enseñar a sus seguidores en relación a quién es su prójimo, les narró la parábola del Buen Samaritano.
El pueblo dominicano se ha convertido en el buen samaritano para este tiempo, puesto que hombres y mujeres de todas las esferas sociales de este país fueron los primeros en llegar en auxilio del pueblo haitiano a pocas horas del terremoto que destruyó a Puerto Príncipe y pueblos aledaños, a fin de prestar una ayuda similar a la que ofreció aquel samaritano a un Judío desconocido, pero su prójimo.
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