El hermano pueblo de Haití está sumido en estos momentos en el dolor más profundo, una situación que ha lacerado el corazón de todos los dominicanos.
Nadie podía imaginar, el pasado martes al caer la tarde, cuando los pisos comenzaron a moverse sin control, que era el primer aviso de una tragedia inimaginable.
La República Dominicana, por instrucciones y con la presencia en primera persona del presidente Leonel Fernández, asumió el liderazgo de la solidaridad.
Contingentes de dominicanos iniciaron de inmediato el camino hacia Haití, por todos los senderos; por tierra, por aire y por mar. La presencia fue masiva, tan grande, que ha impresionado a todo el mundo.
Más que eso, el propio presidente Fernández, sin tomar en cuenta las rutinarias medidas de seguridad en estos casos, se apersonó a Puerto Príncipe, y allí, en medio de un abrazo de dolor, pero también de admirable solidaridad con el presidente Préval, dejó claramente establecida la colaboración dominicana.
Ese ha sido siempre el presidente Leonel Fernández, un gran líder, que por encima de todo, pone por delante su gran humanismo, su desprendimiento y sus reconocidos afectos por todos. Es el presidente que no vacila en visitar los lugares desprotegidos, los afectados por ciclones, huracanes o tormentas.
Es el hombre que llega a los peores lugares para llevar el aliento a los afectados, sin importar las circunstancias y los peligros que de manera personal pudiera afrontar. Es un presidente que nos llena de orgullo a todos.
Y no se trata de palabras o de simples poses coyunturales, ya que tanto la prensa local como internacional ha tenido que reconocer la rapidez y efectividad de la asistencia dominicana a nuestros hermanos haitianos.
Uno de esos reconocimientos fue hecho por la Embajada de Estados Unidos en el país a través de su encargado de negocios, al felicitar al Gobierno y pueblo de la República Dominicana por la prontitud de esa asistencia.
Haití está sufriendo hoy en carne propia los embates de la naturaleza. La furia del terremoto ha devastado esa hermana nación. No debe morir, sin embargo, la esperanza.
El futuro de Haití está indisolublemente ligado al de República Dominicana, pero siempre se requerirá la ayuda internacional para la reconstrucción material e institucional de nuestros vecinos.
Con Leonel, dirigiendo la solidaridad, Haití deberá ver resplandecer el sol, en poco tiempo. Cuando no está con Obama, está con Kadhafy, está con Bigote, el hermano de Felipa Gómez, en Herrera.
Leonel está en todas partes y en cada una de ellas contribuye al bienestar de los demás..
Rafael Corporán de los Santos es productor de tv
Comentarios (1)
desprendimiento, cuanta solidaridad y unidad en pos de una causa comun exiben nuestros compatriotas. Ustedes se imaginan que un dia podamos unirnos como ahora para luchar para
resolver nuestros problemas, cuando eso pase yo les seguro que en menos de diez años si no somos un pais desarrollado quedamos cerca.