Cuando subió por primera vez al avión Air Force One en condición de presidente electo, Barack Obama fue recibido en el último escalón por el nuevo piloto, a quien al presentarse le dijo "esto parece de película".
En el Día de Acción Gracias del 2003, Thanks Giving, el presidente George Bush arribó al avión presidencial después de desmontarse de un vehículo no identificado y le dijo a la tripulación: "vamos a Bagdad”.
No llegaban a cinco los miembros de la tripulación que supieran de lo que iba a ser un acontecimiento y un objetivo publicitario de todos los Tiempos.
Antes, el presidente Bush había dejado la imagen que estaba en el rancho con su familia. Allí también eran contadas las personas que sabían que el mandatario no se quedaría en esa cena.
Como el secreto de la operación lo exigía, el vuelo era sin escala, por lo que el avión se metió en hangar de su gemelo a abastecerse con combustible suficiente.
El vuelo partió bajo una falsa identificación de la nave, que cuando iba sobre los cielos de Londres, un piloto trató de idenficarla, llamando a su torre de control para preguntar si el avión que había visto era el Air Force One, pero le contestaron que no.
Si hubiesen descubierto la nave, la operación habría sido abortada, y hubiesen tenido que regresar hacia Estados Unidos. El primero en aterrizar en un aeropuerto próximo adonde arribaría el avión presidencial sin identificación, fue el avión de respaldo, en cuyo destino hizo un simulacro de abastecimiento.
El presidente Bush logró luego aterrizar en Bagdad y cenar con las tropas norteamericanas con motivo del Día de Acción de Gracias, pero celebró el viaje con su tripulación cuando despegó de nuevo y el Air Force One alcanzó los tres mil metros de altura y se puso fuera del alcance de los misiles.
Fue la vez que el presidente de Estados Unidos se desapareció por 48 horas y sin el avión presidencial llevar su identificación natural cuando el número uno va a bordo, el Air Force One, símbolo de Estados Unidos.
El objetivo publicitario fue perseguido unos años después por una de las estrellas de Hollywood que anunció una mañana que iría al otro día a visitar las tropas norteamericas en Irak, pero en la noche otra famosa competidora tomó un avión y amaneció en Bagdad, matándole el gallo en la funda, como dicen los galleros.
Rafael Grullón es periodista
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