En estos días de escándalos ligados al narcotráfico y el lavado, surge de nuevo la versión de si República Dominicana se ha convertido en un narco Estado.
La primera vez que surgió la especie fue en el gobierno de Hipólito Mejía, a raíz de varios escándalos relacionados con el tema de las drogas y descubrimiento de muchos casos de lavado.
Para entonces, los enemigos del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y del presidente Mejía, no perdían la más mínima oportunidad para acusar al gobierno de crear un narco Estado.
De que hubo mucho tráfico y consumo de drogas nadie puede negarlo. Los escándalos llegaron tan lejos que el caso Quirino vino a ponerle la tapa al pomo, convirtiéndose en el primero donde se veía involucrado un “alto oficial” de las Fuerzas Armadas a esos niveles.
Este caso les dio las armas necesarias a los enemigos del PRD y de Hipólito Mejía para satanizarlos y presentarlos como los padrinos del narcotráfico.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y sus aliados, sobre todo el doctor Marino Vinicio Castillo, se sirvieron con la cuchara grande y estrujaron en las caras de los perredeístas y pepehachistas, su supuesto vínculo con el narcotráfico.
Pero como dice la célebre frase: No odies a tu enemigo que te afectara el criterio, o aquella de: El mal deseado a otro se puede revertir en tu contra, resulta que todas las acusaciones contra el PRD y su gobierno, ahora le caen al PLD. Y de qué manera.
Si con aquellos casos tan simples, donde lo de Quirino fue el más notorio, se habló de un narco Estado, que se puede decir ahora cuando oficiales de todos los institutos armados, la Policía Nacional, los organismos de seguridad, incluyendo la DNCD, se ven involucrados en casos de narcotráfico.
Como llamarle a un estado donde las avionetas aterrizan en cañaverales, carreteras, aeropuertos, presas y lagos, como si nada.
Qué nombre le pondremos a un Estado donde se comenta que ya no solo militares, sino funcionarios civiles, han sido investigados por vínculos con el narcotráfico o por estar relacionados con personas ligadas al lavado y negocio de drogas.
Cuando el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez dice que el narcotráfico ha permeado todo el Estado; mientras el propio Vincho Castillo dijo hace un tiempo que este negocio ha infiltrado todos los estamentos de la sociedad, ¿cómo debemos llamar a ese Estado.
Y lo peor del caso, que ante tantos escándalos, el jefe de ese Estado guarda un silencio total. Y entonces, ¿qué somos?
Daniel Garcíá Archibald
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