El presidente de la República, doctor Leonel Fernández, le acaba de decir al país que la prioridad de su gobierno para el próximo año es dinamizar la economía, algo que apoyamos todos.
Sólo que para lograr la dinamización de la economía es necesario una política de inversión pública agresiva por parte del gobierno, lo mismo que del sector privado.
De parte del gobierno eso no será ningún problema, ya el secretario de Obras Públicas, ingeniero Víctor Díaz Rúa, anunció la realización de obras multimillonarias, en prácticamente todo el territorio nacional a partir del próximo año.
Que esas obras obedecen a una estrategia de campaña, en procura de que el Partido de la Liberación Dominicana obtenga mayores beneficios en las elecciones de mayo del 2010, no importa. Todos los gobiernos lo hacen, para la gente lo importante es que le hagan las obras.
Díficil es para el sector privado ejecutar un plan de inversión que ayude a dinamizar nuestra economía en un país donde hasta los organismos internacionales se quejan por la falta de transparencia y de garantía jurídica para el inversionista extranjero.
Es el mismo inversionista extranjero que debe incluir en sus planes de establecerse en República Dominicana una planta eléctrica de emergencia, una cisterna, tinacos, inversor y otros servicios complementarios que aún cuando los paga no los recibe o le llegan deficientemente.
Ese inversionista extranjero y el propio dominicano, también debe invertir en la seguridad de su empresa, de su familia y la suya propia, en una nación donde ya nadie está seguro, ni siquiera guardias y policías.
Y sepa, como sabe el presidente dominicano que además de la garantía jurídica, y de los servicios, el tema seguridad es una condición indispensable para la inversión extranjera. Y sepa el presidente Leonel Fernández, como lo sabe, que sin inversión extranjera, como complemento de la local y de la oficial, no hay dinamización de la economía.
Para mí, donde no hay seguridad no hay inversión de ningún tipo, pues hasta el propio gobierno a la hora de invertir en obras procura la seguridad para la protección de ésta. De ahí que consciente de que una cosa depende de la otra, la prioridad del gobierno para el 2010, debe ser la seguridad. Para el inversionista, el empresario, el ciudadano y todo el país. Donde no hay seguridad, ni los turistas viajan.
Pregunte a los haitianos si los inversionistas han seguido invirtiendo en su país, luego del deterioro sufrido de esa sociedad, ni hablar de los turistas que más nunca han vuelto.
Daniel García Archibald es periodista
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