Para generar crecimiento económico el gasto deberá dirigirse a esferas de alta productividad, como la infraestructura; que anteriormente ha demostrado mejores rendimientos que los subsidios indiscriminados.
Aun así, no cualquier inversión en infraestructura generaría automáticamente crecimiento: pocos países han puesto en marcha, al responder a la crisis, los mecanismos necesarios para analizar, controlar y evaluar los costos y beneficios de sus proyectos.
En tercer lugar, debida atención a los temas de la pobreza y el desempleo es vital. Durante crisis anteriores, no recibieron suficiente atención. Esta vez, se ha observado que las redes de protección social, como es el caso de las transferencias condicionadas de efectivo, están mejor establecidas y reciben mayor prioridad.
Dados los daños a largo plazo que las crisis causan a la población más pobre, es fundamental proteger los grupos vulnerables lo antes posible.
Por último, las crecientes presiones de la crisis financiera no deberían distraer la atención prestada a los temas de ambiente y al cambio climático. Al contrario, el estímulo fiscal es una oportunidad para impulsar inversiones sostenibles, como en cierta forma está haciéndolo México.
En suma, cada crisis es única, pero bien pueden aprovecharse las enseñanzas del pasado. La velocidad y la magnitud de la respuesta, debe acompañarse con una especial atención a la calidad de las intervenciones.
Junto con una mejor coordinación entre organizaciones multilaterales, el Grupo del Banco Mundial puede, a partir de estas enseñanzas, ayudar eficazmente a los países del hemisferio a mitigar los efectos de la crisis.
Como decíamos en la entrega anterior, las crecientes presiones de la crisis financiera no deberían distraer la atención prestada a los temas de ambiente y al cambio climático. Al contrario, el estímulo fiscal es una oportunidad para impulsar inversiones sostenibles, como en cierta forma está haciéndolo México.
En suma, cada crisis es única, pero bien pueden aprovecharse las enseñanzas del pasado. La velocidad y la magnitud de la respuesta, debe acompañarse con una especial atención a la calidad de las intervenciones.
Junto con una mejor coordinación entre organizaciones multilaterales, el Grupo del Banco Mundial puede, a partir de estas enseñanzas, ayudar eficazmente a los países del hemisferio a mitigar los efectos de la crisis.
Vinod Thomas es el director general del Grupo de Evaluación Independiente (IEG). Marvin Taylor-Dormond es el director del IEG para la IFC, del Grupo del Banco Mundial.
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