Con asombro y espanto, los dominicanos asistimos a uno de los momentos más violentos de nuestra historia, en el que matar a un policía o militar no le provoca ningún tipo de temor al delincuente de estos tiempos.
Sin dejar de reconocer el aporte significativo que hace la propia Policía en esta ola de violencia que nos arropa, nunca antes se había visto a un civil enfrentar tan decididamente a un policía o a un miembro de las Fuerzas Armadas.
De acuerdo con datos preliminares, en este año, cerca de 50 agentes policiales han caído a manos de delincuentes que los enfrentaron o fueron atacados para robarle o quitarle su arma de reglamento.
La cifra es exageradamente alta para un país donde no hay guerra, y ni por asomo tenemos una situación como la que viven Colombia y México, por ejemplo.
En acciones contra delincuentes, 155 policías han resultado heridos en este año, lo que también es una cifra muy elevada.
Echando una mirada hacia atrás, nos encontramos con la cifra nada agradable de que entre 2008 y 2009, más de 140 policías fueron víctimas de acciones delincuenciales, por las cuales más de 100 mujeres enviudaron, igual número de padres y madres perdieron a sus hijos, y si multiplicamos por cuatro o –cinco la cantidad de hijos de un policía– la cifra que arroje nos dará la cantidad de huérfanos dejados por las víctimas.
No pretendo ser un defensor de la policía, porque ésta como institución y el Estado mismo no han jugado su rol frente al delincuente de estos tiempos, mi interés al compartir estos datos es llamar la atención de cómo policía o militar no meten miedo al delincuente de hoy.
Matar a un policía en cualquier parte del mundo es algo tan grave, que donde existe la cadena perpetua o cadena de muerte éstas son aplicadas a quienes cometen este tipo de crimen.
La misma suerte correrían los policías que cometiendo excesos en sus funciones matan a alguien. Aquí, donde hay muchos abusos policiales, la primera en reconocerlo es la Policía, las cosas no prosperan en su contra.
Lo ideal sería que la Policía no abuse, pero que también sea bien entrenada, equipada, y sobre todo, bien pagada.
Tal vez así se reduciría el número de policías muertos por delincuentes, pues sabiendo que éstos no temen a nada, que están mejor armados que los policías, más decididos a todo, toman más precaución y por tanto asisten más preparados al combate de la delincuencia.
Daniel García Archibald es periodista
Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
| < Anterior | Siguiente > |
|---|

Comentarios (0)