Como si de un pastel de manzana se tratara los partidos políticos dominicanos se reparten sin inhibiciones ni miramientos, como propiedad de todos ellos, los puestos a diputados y senadores de las distintas provincias del país, mucho antes de salir electos.
En una clara señal de que celebrar elecciones, aunque sean internas en esos partidos, es una pérdida de tiempo en “partidocracias” como la nuestra.
A la hora de esas supuestas elecciones, todo ya está amarrado, hablado y comprado.
Siento pena al escuchar la radio, televisión o leer la prensa diaria, cómo dirigentes de un partido o gente de la base, con la única aspiración de ser, cueste lo que cueste, senador o diputado por cualquier provincia, sin vivir allí ni conocer la comunidad, con cuestionadas aptitudes profesionales y de ética, se enfrascan en tareas y artimañas poco decentes para conseguir su aspiración y subirse, de ese modo, al tren político y económico.
Y no sólo los que quieren estar en el Congreso, sino, que es espeluznante cómo la dirigencia de los dos partidos principales en la actualidad se pasan los días regalando y prometiendo diputaciones, senadurías y otros puestos, como si de un mercado de víveres se tratara.
En este sentido, queda muy claro que las posiciones de “senador y diputado” son exclusivamente propiedad de la cúpula dirigencial del Partido de la Liberación Dominicana y del Partido Revolucionario Dominicano, y entre ellos se reparten el deseable pastel.
Estos hombres y mujeres aspirantes al Congreso llenan cada día de una publicidad ridícula y cansona los medios de comunicación.
Se muerden la cola unos con otros, en rebatiñas de barrio de poca monta que sólo son posible escucharse en países como el nuestro.
Tratan de ganar adeptos para sus propósitos repartiendo dinero a donde quiera que van, con el único interés de reafirmar su poderío entre la masa ignorante que supuestamente le sigue
. Sin imaginarse el daño terrible que le hacen a la población con sus actuaciones de cuestionable conducta.
Y luego, los pueden escuchar hablando de moralidad y decencia en los medios de comunicación que, desgraciadamente, se prestan para su propaganda.
Si la cúpula del partido en cuestión no le otorga a uno de estos “ilustres” ciudadanos lo que le había prometido, pues este seudo “político” se busca la vida, cambiándose de bando, como quien se cambia la ropa interior.
Lo importante es tener el cargo de diputado o senador, donde quiera y con quienes quiera, aunque te hayas pasado la vida criticando al bando contrario.
Se venden al mejor postor con el único propósito de conseguir su anhelado cargo. La política dominicana se pudre más al paso de los días, de los años, de las décadas...
Dunia de Wind es periodista
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