Dentro de pocas horas estaremos celebrando el Día de la Nochebuena.
Es, sin dudas, la fecha más significativa de estos días de Navidad y Año Nuevo.
Es la noche que reúne a toda la familia para festejar el Nacimiento de Nuestro Señor, alrededor de una mesa, humilde, pobre o muy pobre o rica, para reciprocar afectos, perdonar agravios o recordar a quienes se han ido.
Porque, ¿qué es la Navidad? Es la ternura del pasado, el valor del presente, y la esperanza del futuro.
Es el deseo más sincero de que cada taza se rebose, con bendiciones ricas y eternas, y que cada camino nos lleve a la paz.
Es, además, una temporada magnífica para pedir, en nuestro pueblo, por la paz, la confraternidad, que seamos mejores, como seres humanos, para que podamos ser mejores como Nación.
Que el Dios Todopoderoso ilumine la mente de los gobernantes y gobernados para que los días que restan de este 2009 sean en armonía, que se dejen a un lado las diferencias por simpatías y colores, y que nos concentremos en organizar las metas que nos propondremos para el año venidero.
Estos días que faltan para concluir el año, debemos también aprovecharlos para hacer un balance de lo que ha pasado en estos doce meses, y lo que esperamos de los próximos.
Este es un año en que los vaticinios no pudieron ser peores. Una catástrofe mundial se nos venía encima, y parecía imposible el poder evitarla.
El presidente Leonel Fernández dijo de manera muy acertada que de las grandes crisis se podían obtener soluciones favorables para los grandes problemas nacionales y así ha sido.
La gran crisis ha pasado, y debemos prepararnos para enfrentar un próximo año con bríos, con energía, con entusiasmo, con optimismo.
Tenemos elecciones congresuales y municipales, y deberá ganar el que haya demostrado haber trabajado para resolver los grandes problemas nacionales, pero sobre todo que sea la paz la que dicte nuestros pasos.
Mientras tanto, los partidos deben acoger el llamado de distintos sectores del país para una tregua política, que los dominicanos y dominicanas puedan tener un fin de año en verdadera paz, tranquilidad y reflexión de lo que nos espera para el 2010 y los retos que trae consigo por delante.
Muchas felicidades deseamos a todos los dominicanos, gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Rafael Corporán de los Santos es productor de televisión
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