La reforma constitucional, sometida a intensos debates y discusiones durante casi un año, aunque con aspectos cuestionados, en términos generales colocará a la nación de cara al avance democrático e institucional.
Los y las asambleístas, ya en la historia congresual, como seres humanos son falibles. Lo que jamás deberá cuestionarse en su trabajo como miembros de la Asamblea Revisora es que fue la Carta Magna más debatida de la historia constitucional dominicana, como repetidas veces lo ha dicho el vicepresidente de la Asamblea y presidente de la Cámara de Diputados, Julio César Valentín.
Todo aquel que quiso expresarse lo hizo, de cualquier manera. Los principales sectores que influyen en la vida social, económica, política, religiosa y -en sentido general- de la sociedad fueron tomados en cuenta en las discusiones y debates.
Esos debates se dieron en vistas públicas, en paneles, mesas redondas, conferencias, como la primera que pronunció el presidente Leonel Fernández en la Universidad Autónoma, donde abogó por un ejercicio democrático que blinde al país en términos constitucionales.
El Congreso tendrá ahora mayores atribuciones y potestades. Por el contrario, el Ejecutivo más limitaciones. En lo adelante, el Presidente no podrá disponer el traslado de tropas como ocurrió en el pasado reciente. Esto será ahora decisión del Congreso Nacional.
El Jefe del Estado no podrá designar síndicos o alcaldes -como lo establece la nueva Carta Magna- donde se creen nuevas demarcaciones.
Lo mismo respecto a los suplentes de la Junta Central Electoral y la Cámara de Cuentas.
El hecho de que el jefe del Estado y sus ministros puedan ser interpelados con tan solo una mayoría calificada del Congreso, casi imposible antes de la reforma, habla del avance y del gran logro democrático.
El Presidente tendrá que remitir al Congreso el Presupuesto de Ingresos y Ley de Gastos Públicos el primero de octubre.
Ya un legislador puede ser destituido por inasistencias, aspecto que no estaba plasmado en la Carta Magna. Está prohibido, en lo adelante, un aumento salarial para los ejecutivos de las instituciones públicas, sin tomar las previsiones de lugar.
Lamentablemente, algunos puntos de la nueva Constitución provocaron desalientos,satisfacciones y desilusiones.
Como la vida misma. Las protestas llegaron al mismo corazón de la Asamblea donde los debates se dieron con absoluta y total transparencia.
Carlos Julio Féliz es periodista
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